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Mensajes sobre hombres y mujeres

Diferencias entre el Hombre y la Mujer

Pensamientos íntimos

Lo que piensa él

Lo que piensa ella

Si piensas que estás gorda, muy probablemente sea cierto. No preguntes. Me negaré a responder. Si crees que la tienes pequeña, seguro que es cierto. Pregúntalo las veces que quieras. Siempre mentiré mientras contengo la risa.
Si no te vistes como modelo de ropa íntima, no esperes que me comporte como un galán de telenovela. Si no te molestas en afeitarte todos los días, no esperes que me depile.
Si quieres algo, sólo pídelo. Dejemos claro que las indirectas sutiles no funcionan. Las indirectas directas no funcionan. Las indirectas muy obvias tampoco funcionan. Di las cosas tal como son. Si quieres sexo, haz algo más erótico e imaginativo que bajarte los pantalones y separarme las piernas. No funciona. Decirme que has tenido un día muy duro y necesitas relajarte mientras me tocas una teta, tampoco. Aparecer desnudo en el salón con un condón puesto, menos aún. Intenta excitarme antes por una vez en la vida.
Si haces una pregunta para la que no quieres respuesta, no te extrañe una contestación que no quieres oír. Si haces una pregunta, moléstate en escuchar la respuesta en lugar de desconectar inmediatamente. Nos irrita mucho.
A veces no estoy pensando en ti. No pasa nada. Por favor acostúmbrate a eso. No me preguntes en qué estoy pensando, a menos que estés lista para hablar de política, economía, fútbol o coches. A veces no piensas. Asúmelo. No intentes convencerme de que tienes asuntos «metafísicos» en la cabeza.
Domingo = Amigos / Deportes / TV / Cerveza. Es como la luna llena o la marea. No se puede evitar. Regla= Mal humor/ dolor de ovarios/ nada de sexo. Eso sí que va con la luna.
Ir de compras no es divertido, y nunca voy a considerarlo como un deporte. Ver el fútbol sentado en el sillón no es un deporte, por más que jures lo contrario. No intentes convencerme de ello.
Cuando tengamos que ir a alguna parte, cualquier cosa que te pongas estará bien. ¡De verdad! Cuando nos vamos a cenar a un buen restaurante, conviene que tu aspecto no repela al prójimo. Es más probable que te atiendan.
Tienes suficiente ropa. Tienes demasiados zapatos. El llanto es chantaje. Alegar «dolor de huevos» para conseguir que me acueste contigo, también es chantaje y además, es mentira.
La mayoría de los hombres tenemos tres pares de zapatos. ¿Qué te hace pensar que sirvo para decidir cuál par de los treinta que tienes se ve bien con algún vestido? Cuando te pido que me ayudes a tomar una decisión para la que sé que no estás cualificado, sólo intento disminuir tu inseguridad haciéndote creer que sirves para algo.
«Sí» y «No» son respuestas perfectamente aceptables para cualquier pregunta. Recuérdalo la próxima vez que te diga que «No» me apetece costarme contigo.
Acude a mí con un problema sólo si quieres ayuda para resolverlo. Para eso sirvo. No me pidas empatía como si fuera yo una de tus amigas. Cuando te pido ayuda para algún problema y no sabes qué hacer, no me culpes a mí de ser demasiado complicada.
Una jaqueca que dura 2 meses es un problema. Que te vea un médico. Un coito que dura menos de 30 minutos, también. Córtatela y acaba de una vez con el problema.
Si algo que dije se puede interpretar de dos formas distintas, y una de ellas hace que te entristezcas o te enojes, mi intención era decir la otra. Explícate de forma clara (sin usar símiles con las jugadas de fútbol o la mecánica) para que pueda entenderte.
Los hombres sólo distinguimos ocho o nueve colores. El melón es una fruta, no es un color. Las mujeres tenemos un concepto muy realista de las medidas. Eso no son 20 centímetros.
Donde me pique me voy a rascar. No importa cuándo, dónde ni frente a quién. Si las dimensiones de la «zona a rascar» son suficientes como para no necesitar lupa, me dará igual cuándo, dónde y frente a quién te la rasques.
La cerveza nos emociona tanto como a vosotras los bolsos. Los bolsos no se colocan alrededor de la barriga de forma antiestética, ni nos impiden ver cómo van disminuyendo de tamaño nuestros genitales con la edad. Modera tu consumo.
Si te pregunto si pasa algo malo y tu respuesta es «nada» reaccionaré como si nada malo pasara. Si me invitas al cine y a cenar, pensaré que tienes hambre y te apetece ver una película. No entenderé que es un «soborno» para conseguir sexo.
¿Qué es el color fucsia? Es más, cómo se escribe? No me importa que tu coche tenga llantas de aleación. Es más, ¿para qué sirve que sean de aleación?

CLASIFICACIÓN ACTUAL DE LOS HOMBRES Y LAS MUJERES SEGÚN LA INFORMÁTICA

HOMBRES

HOMBRE RATÓN: Sólo funciona cuando es arrastrado y presionado.
HOMBRE BACKUP: Tú crees que lo tiene todo, pero siempre le falta algo.
HOMBRE SALVAPANTALLAS: No sirve para nada, pero divierte y entretiene.
HOMBRE WINDOWS: Sabes que tiene muchos fallos, pero no puedes vivir sin él.
HOMBRE MSDOS: Todas lo usaron algún día, pero ahora nadie lo quiere.
HOMBRE EXCEL: Dicen que hace muchas cosas pero tú solo lo utilizas para las cuatro operaciones básicas.
HOMBRE SERVIDOR: Está siempre ocupado cuando lo necesitas.
HOMBRE SCANDISK: Sabemos que es bueno y que solo quiere ayudar, pero en el fondo nadie sabe realmente qué está haciendo.
HOMBRE RAM: Aquél que olvida lo que hace en cuanto se desconecta.
HOMBRE DISCO-DURO: Aquél que se acuerda de todo, todo el tiempo.

MUJERES

MUJER CONTRASEÑA: Piensas que eres el único que la conoce, pero en realidad la conoce mucha gente.
MUJER POWERPOINT: Ideal para presentarla a tus amigos en fiestas, bodas, bautizos y comuniones.
MUJER MP3: Todos quieren bajársela.
MUJER VIRUS: También conocida como esposa; cuando menos lo esperas se instala en tu casa y se va apoderando de todos tus recursos. Si intentas desinstalarla perderás mucho, pero si no la desinstalas y sigue actuando al final lo perderás todo.
MUJER E-MAIL: De cada diez cosas que te dice ocho son chorradas.
MUJER INTERNET: De difícil acceso, a veces hay que pagar para tener acceso a ella.
MUJER WORD: Tiene siempre una sorpresa reservada y no existe nadie en el mundo que la comprenda totalmente.
MUJER USUARIO: No hace nada bien y siempre está haciendo preguntas.

Diarios

El diario de Ella

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi cita, pero él no hizo ningún comentario.
La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente. Fuimos a un restaurante y él se seguía portando de forma extraña. Estaba como ausente. Intenté que se animara y empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo. Pero no me quedé muy convencida.
En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme.
No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cada vez más preocupada. Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros.
Por fin desistí y le dije que me iba a la cama. Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído.
Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido.
Empecé a llorar y lloré hasta quedarme dormida.
Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. Mi vida es un auténtico desastre.

El diario de Él

El Madrid perdió. Al menos eché un polvo.

En el trabajo

Él tiene en la mesa una foto de su familia: Bien; es un padre responsable.
Ella tiene en la mesa una foto de su familia: Humm; antepone la familia a su carrera profesional.

La mesa de él está desordenada: Obviamente, es un hombre muy ocupado y trabajador.
La mesa de ella está desordenada: Se ve claramente que es una mujer atolondrada y desorganizada.

Él está hablando con sus compañeros de trabajo: Debe de estar comentando las últimas transacciones de la compañía.
Ella está hablando con sus compañeros de trabajo: Debe de estar chismorreando.

Él no está en su lugar de trabajo: Debe de estar en una reunión.
Ella no está en su lugar de trabajo: Debe de estar en el baño.

Él no está en la oficina: Estará visitando a algún cliente.
Ella no está en la oficina: Debe de estar de compras.

Él está almorzando con el jefe: Es un hombre que va para arriba
Ella está almorzando con el jefe: Seguramente, es que hay «algo» entre ellos.

El jefe le ha reprendido a él: Ahora rendirá más.
El jefe le ha reprendido a ella: Estará alteradísima.

Le han jugado una mala pasada: ¿Se ha enfadado?
Le han jugado una mala pasada: ¿Ha llorado?

Él va a casarse: Sentará la cabeza.
Ella va a casarse: Se quedará embarazada y dejará de trabajar.

Él va a tener un hijo: Tendrán que subirle el sueldo.
Ella va a tener un hijo: La empresa tendrá que darle el permiso de maternidad.

Él se va de viaje de negocios: Es bueno para su carrera profesional.
Ella se va de viaje de negocios: ¿Que dirá su marido?

Invierno, las diez de la noche en una gasolinera...

Él...

1) Llega a la gasolinera y para el coche.
2) Sale del coche, se dirige a caja para solicitar la cantidad que desea poner.
3) Coge la manguera, llena el depósito (se le sale un poco pero no lo limpia)
4) Entra en el coche, arranca y se va.

Ella...

1) Llega a la gasolinera, apaga el coche, pone el freno de mano y cierra los pestillos.
2) Mientras espera creyendo que vendrá el gasolinero, se retoca el maquillaje.
3) Incomprensiblemente... ¡no viene el gasolinero!. Da lo mismo, a grandes males grandes remedios, hay que ser una mujer liberada. Quita las llaves y las mete en el bolso, saca los guantes con la bufanda a juego, se los pone y sale del coche estirándose la minifalda. Se quita el guante derecho, saca las llaves del bolso, cierra el coche, se pone el guante y se dirige a la caja.
4) Se quita el guante, abre el bolso y saca un paquete de «kleenex», la agenda y por fin el monedero. Vuelca la calderilla y pide 2372 pesetas de gasolina. Ante la pregunta respecto al tipo de gasolina, se gira, mira el coche, levanta los hombros, intenta acordarse de la última vez que su padre puso gasolina y por fin decide que va a poner Super Sin Plomo, porque es un punto medio, ni Normal ni Super Plus.
5) Busca las llaves en el bolso, guarda el monedero, el guante, los kleenex y la Agenda. Abre el coche, deja el bolso, abre el tapón de la gasolina. Se quita el otro guante.
6) Coge la manguera, estira pero no llega, el coche no está arrimado y el depósito se encuentra en el lado contrario al surtidor. Cuelga otra vez la manguera, cierra el tapón de la gasolina, quita el bolso del asiento, pone en marcha el coche y lo arrima un poco más. Se retoca el maquillaje.
7) El coche tiene una rueda prácticamente encima de la acera donde se encuentra el surtidor por lo que al no poder abrir la puerta del conductor opta por salir por la del acompañante; quita el bolso del asiento del acompañante, pasa el culo a este, gira sobre si misma con las piernas encogidas porque la ropa ceñida le impide separarlas, abre la puerta y por fin sale, eso sí, estirándose la minifalda. Cierra la puerta. Va a abrir el tapón de la gasolina, pero las llaves se han quedado puestas en el contacto por lo que abre la puerta del acompañante y se mete de cabeza en el coche para alcanzarlas. El gasolinero mira y exclama ¡olé!.
8) Abre por fin el tapón, mete la manguera, pone la gasolina que como siempre, se sale un poquito. Busca un trapo, no lo hay. Abre el coche, coge el bolso, saca el paquete de kleenex, limpia las gotitas de gasolina que se han derramado y cierra el tapón
9) Abre el coche, deja el bolso en el asiento de atrás, entra a gatas por el asiento del acompañante (le da absolutamente igual lo que mire el gasolinero), se sienta en su sitio, abre la guantera, saca una toallita perfumada (¿a dónde voy a ir yo oliendo a gasolina?), se retoca el maquillaje, arranca el coche, sale de la gasolinera y quita el freno de mano (después de haber andado un kilómetro con el coche).
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