Mensajes sobre idiomas
Un anciano estaba estudiando hebreo en un parque de Moscú. Se le acercó un agente del KGB que le dijo:
- ¿Qué está usted leyendo?
- Estudio hebreo, -contestó el anciano-.
- ¿Y qué utilidad tiene eso?
- Es el idioma de Israel.
- Viejo, nunca irás allí...
- Bueno, también es el idioma del paraíso.
- ¿Y qué pasa si te toca ir a otro sitio?
- No tendría ningún problema, ya sé hablar ruso.
- ¿Dónde vas?
- Al cine.
- ¿Qué vas a ver?
- Quo vadis.
- ¿Qué significa?
- ¿Dónde vas?
- Al cine.
- ¿Qué vas a ver?
- Quo vadis.
- ¿Qué significa?
- ¿Dónde vas?
(...)
Desde Irlanda escribe un muchacho a su padre:
- Estoy hecho un lío, no aprendo nada de inglés y estoy olvidando el
español.
Le contesta el padre:
- Vuelve inmediatamente antes de que te quedes mudo.
Consideraciones idiomáticas
Desde que las insignias se llaman "pins"; los homosexuales,"gays"; las comidas frías, "lunchs",
y los repartos de cine, "castings", este país no es el mismo. Ahora es
mucho más moderno. Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando
en "román paladino" sin enterarnos. Y, lo que es todavía peor, sin
darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leíamos
tebeos en lugar de “comics”, los jóvenes hacíamos fiestas en vez de “parties”,
los estudiantes pegábamos “posters” creyendo que eran carteles, los
empresarios hacían negocios en vez de “business”, las secretarias usaban
medias en vez de “panties” y los obreros -ordinarios
e ignorantes- sacaban la fiambrera al mediodía en vez del ”catering”.
Yo mismo, en el Instituto, hice “aeróbic” muchas veces, pero como no lo
sabía -ni usaba, por supuesto, las mallas adecuadas-, no me sirvió de
nada. En mi ignorancia, creía que hacia gimnasia. Afortunadamente, todo
esto ya ha cambiado. Actualmente, España es un país rico que está dentro
de la Unión Europea, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente
cuando hablamos, lo cual es muy importante...
El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón. No es lo mismo
decir “bacon” que tocino -aunque tenga el mismo colesterol-, ni
vestíbulo que “hall”, ni inconveniente que “handicap”. Las cosas, en
otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en
inglés, que es el idioma que manda.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno
mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto
de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más,
creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras
en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen (bien
porque sus idiomas son pobres, cosa que no es nuestro caso, o bien,
porque pertenecen a lenguajes de reciente creación, como el de la
economía o el de la informática) nosotros, más generosos, hemos ido mas
allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual
demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. Así,
ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino “plum-cake”, que queda
mucho mas fino, ni tenemos sentimientos, sino “feelings”, que es mucho
más elegante. Y de la misma manera, sacamos “tickets”, escuchamos
“compacts”, usamos “kleenex”, comemos “sándwichs”, vamos al “pub”, nos
“estresamos” y los domingos, cuando salimos al campo en lugar de acampar
como hasta ahora, hacemos “camping”. Y todo ello ya digo, con la mayor
naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres
y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y
elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino “slips”,
lo que nos permite marcar paquete con más soltura que nuestros padres;
ya no nos ponemos ropa, sino “sweaters, polos o jeans”; ya no tomamos
café, hacemos un “coffee break”, que es infinitamente mejor, sobre todo
si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con
“corn-flakes” o “cookies” y cuando nos afeitamos, nos ponemos “after-shave”,
que aunque parezca lo mismo, nos deja el cutis más terso.
En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa en privado;
todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre,
hace “jogging o footing”; ya no estudia, hace “masters”; ya no aparca,
deja el coche en el “parking”, que es muchísimo mas práctico.
Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. En la oficina por
ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el “boss”, y está siempre reunido
con la “public-relations” o con el asesor de imagen y ya no hace viajes
de negocios, ahora se va a hacer “business” a “Holland” junto con su
secretaria. En su maletín de mano, al revés que los de antes, que lo
llevaban repleto de papeles, una agenda y latas de fabada, lleva tan
sólo un teléfono, una “palm Pilot” y un “fax-modem” por si acaso. La
secretaria tampoco le va a la zaga, aunque seguramente es de Cuenca, ya
no lleva agenda ni confecciona listados, ahora hace “mailings”,
“trainings” y “press-books” para la prensa, y cuando acaba el trabajo va
al gimnasio a hacer “gim-jazz”. Allí se encuentra con todas las de la
“jet”, que vienen de hacerse “liftings”, y con alguna “top-model” amante
del “body-fitness” y del “yogourt” desnatado. Todas toman, por supuesto,
cosas “light”, ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa “out” y
cuando acuden a un “cocktail” toman “bitter”, que es mucho más digestivo
y “roast-beef”, que sabe igual que la carne asada.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni ponen, como
antes, un programa. Ahora hacen “intervius” y presentan “magazines”, que
dan mucha mas prestancia aunque aparezcan siempre los mismos y con los
mismos collares. Si el presentador dice mucho “O.K.” y se mueve todo el
rato, al “magazine” se le llama “show” -que es distinto de espectáculo-,
y si este es un “show heavy”, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de
"reality" para quitarle la cosa cutre que tiene en castellano. Entre
medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino “spots”, que como
duran mucho más que antes nos permiten hacer “zapping”.
En el deporte del “basket” -que antes era baloncesto-, los equipos
(“clubes”) ya no se eliminan, sino que juegan “play-offs”, que son más
emocionantes, y a los patrocinadores se les llama “sponsors”, que para
eso son los que pagan. En el “fútbol”, los “misters” se juegan el cargo
en la “Champion League”, aunque siempre tienen la “chance” de salvar el
cuello.
El mercado ahora es el “marketing”; el autoservicio, el “self-service”;
el escalafón, el “ranking”; el solomillo, el “steak” (incluso aunque no
sea “tartar”); la gente guapa, la “beautiful people”, y el
representante, el “manager”. Y desde hace algún tiempo, los importantes
también son “vips”; los auriculares, “walk-man”; los puestos de venta, “stands”;
los ejecutivos, “yuppies”; las niñeras, “baby-sitters”, y los derechos
de autor, “royalties”. Hasta los pobres ya no son pobres, ahora los
llamamos “homeless”, como en América, lo que indica hasta que punto
hemos evolucionado.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista
que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya
decir siesta (la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo
que dice mucho a favor nuestro) con acento americano.
Espero que este mensaje le haya sido de utilidad. Yo antes de leerlo no
sabía si tenía “stress” o es que estaba hasta los cojones.